"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

viernes, 30 de diciembre de 2011

EL DESARROLLO DE LA VISIÓN INTERIOR

Al nacer los ojos no están coordinados, prácticamente el bebé sólo responde, parpadeando, a la luz, o al tocarle los ojos. Las imágenes que percibe son indefinidas y en blanco y negro; con dificultad sigue a un objeto. De dos a tres meses define los objetos como imágenes y se mira las manos. Le sigue en su desarrollo la capacidad de mantener la mirada y reconocer algunos objetos familiares, y si le pones un espejo delante, se observa. En los siguientes meses toca su imagen en el espejo y tiene una percepción completa de todo el espectro de los colores, manifestando preferencias por los de su agrado. De los siete a los once meses extiende su vista a distancias más largas y empieza a tener una percepción de profundidad. Va aumentando su capacidad para seguir objetos que se mueven rápido y al año aproximadamente reconoce su imagen en el espejo. De los 18 a los 24 meses es capaz de enfocarse en los objetos de cerca y de lejos e identifica y define los objetos que aparecen en su campo de percepción.


He decidido empezar esta entrada explicando el progreso de la visión de un bebé porque considero que existe un paralelismo con el desarrollo de la visión interior donde somos aún niños aprendiendo a manejar las herramientas de nuestros sentidos en el cuerpo sutil.

La mente desde que tenemos uso de razón recuerda que imagina y sueña, aunque habría que hacer una clara distinción entre la imaginación de un niño y la un adulto, ya que la de este último anda algo atrofiada y perdió la creatividad para sólo repetir y proyectar las imágenes en los sueños de contenido subconsciente y en los ensueños voluntarios más cerca de la fantasía que del arte de crear. Dejando aparte este tema, voy a centrarme en esta entrada en el desarrollo de la visión interior como una vía de autoconocimiento, introducción, preparación e iniciación en el plano astral que forma parte del camino hacia la espiritualidad pura sin objeto de percepción. No entraré en el significado ni sentido que podemos interpretar de las mismas.

Lo habitual al inicio de esta práctica visionaria es observar la pantalla mental. Cuando meditas o cuando intentas atravesar conscientemente el umbral entre la vigilia y el mundo onírico. Cuando observas ese espacio detrás de los parpados cerrados sin proyectar nada puedes percibir un baile de puntos de colores que tintan de la pantalla mental más o menos superficie. Ese espacio interior no es completamente negro, esa oscuridad contiene chispas de luz que vibran.

Con esta práctica de atención es fácil que en algún momento, involuntariamente, aparezcan imágenes de la misma sustancia de los sueños, estas son de una naturaleza algo distinta a las de las películas fantasiosas que el ego alimenta. Aquí nos daremos cuenta que podemos dirigir esta tendencia inconsciente, así es como se despliegan las meditaciones guiadas en las que seguimos un patrón que el ego controla hasta que toman vida propia. Hay que estar muy atento para discernir.

Esta etapa puede durar mucho tiempo pues requiere desenvolverte en la profundidad y las diferentes perspectivas de los paisajes y personajes que aparecen. Una observación que hice al respecto fue darme cuenta de que sólo visualizaba el lado frontal y derecho en las visiones y entonces fue cuando la curiosidad me llevo a intentar completar la imagen y mirar hacia ese lado oculto, me gusta definirlo “ángulo muerto” como el de los retrovisores en los coches.

Le sigue que nos incluyamos en las visiones. Visualizas los pies o manos hasta aumentar esa percepción de uno mismo aplicando técnicas más elaboradas donde se desplaza el punto de atención hacia atrás. Normalmente esta técnica acompaña a la práctica de la salida astral consciente en la que intentamos sentir y percibir el cuerpo energético.

Todos estos ejercicios mentales activan el cuerpo de luz, encienden el fuego que al principio es cálido, rojo, amarillo y naranja hasta que nos quemamos y aprendemos a transformarlo en colores más fríos. Este proceso es muy interesante pero habría que tratarlo aparte como parte de la alquimia interior transformativa en el ser. Quizá haya ocasión de exponerlo en otra entrada; por el momento lo dejaremos aquí para continuar sin desviarnos.

Así pues, la visión empieza percibiendo colores y formas indefinidas y abstractas hasta que se van antropormofizando para poder interactuar con ellas y establecer una comunicación. Puntualizando que la comunicación interior no requiere de todo esto y que la intuición emerge del silencio donde primero se sabe algo que se presiente y luego se le puede poner palabras para explicarlo. La percepción sutil de la energía puede desarrollar la capacidad de ver el aura y los chacras.
Tenia los ojos abiertos y percibía todos esos campos de energía en las cosas y personas que me rodeaban. Cerraba los ojos y seguía percibiendo eso y  recordé la escena de Neo en Matrix cuando pasa a ver la realidad como códigos. “
Entendia que cada nivel de percepción tiene su lenguaje. Que esta lluvia de símbolos y señales son puertas de acceso a otros espacios dimensionales. Para descifrar las claves hay que vibrar a su mismo nivel, entonces se establece una conexión y comunicación que te trae nueva información.

Lo que se ilumina es el radio, el círculo y lugar donde pones tu atención y una capa ensombrece y oculta el resto. Esa capa esta en movimiento circular destapando lo que antes estaba oculto. Es el espectador Shiva y el actor Shakti que hace que haya momentos en los que estemos activos y otros pasivos, que hace que unos entren en escena y otros se oculten detrás del telón. Luces y sombras que forman parte de los ciclos y del movimiento de pulsación de la tierra.

En otra entrada hablaba de que la luz del sol era la que nos permitía ver pero por otro lado ya hemos visto que existe la linterna de nuestra atención. Este sol interno frente a nosotros son las chispas de luz que vibran en la oscura pantalla mental. Los pensamientos son como sombras que cambian de forma permitiendo pasar la luz por unos sitios y por otros no. Me recuerda mucho a los códigos de barras. Detrás de esas nubes estaría la luz pura de la conciencia, no de nuestra conciencia de la conciencia.


Acompañando a este escrito creo oportuno tratar un tema relacionado, la diferencia entre fantasía e imaginación. Al respecto hay una entrada  http://thiferet.blogspot.com/2011/02/imaginacion-visiones-fantasias-y.html donde hablaba de la importancia del vacío mental para compaginar estas actividades psíquicas. Esa entrada esta encabezada por un cuadrado en 3D con la idea puesta en la 4ta dimensión. Las dimensiones que no están en otro lugar. Se trata de la consciencia del espacio; un ejercicio interesante para comprender esto sería observar una habitación y luego cerrar los ojos e intentar recordar qué has visto. Volverlos abrir y localizar lo que ya conoces que existe e ir más allá y descubrir que hay más cosas que habían pasado desapercibidas. Si repites este procedimiento una y otra vez podrás entender qué significa aquello de tener delante la solución o lo que buscas y no darte cuenta.

La locura lo calcino todo en su confusión. En ese momento debía parar toda actividad mental.”

Volviendo a la diferencia entre fantasía e imaginación voy a incluir en esta entrada varios aforismos del libro de Los Yoga Sutras de Patanjali que tienen relación con el tema para luego comentarlos.

Libro 1
1. OM: He aquí las instrucciones para la Unión.
2. La unión, la Conciencia Espiritual, se logra por medio del dominio de la versátil naturaleza psíquica.
3. Entonces el vidente adquiere la conciencia de su propia naturaleza.
4. Hasta entonces el vidente había estado entre las actividades de la naturaleza psíquica.
5. Las actividades psíquicas son cinco: están acompañadas del placer o del dolor.
6. Estas actividades son: recto raciocinio, raciocinio erróneo, fantasía, ensueño, memoria.
7. Los elementos del recto raciocinio son: observación directa, razón inductiva, testimonio fidedigno.
8. El raciocinio erróneo es el falso entendimiento que no se funda en la percepción de la verdadera naturaleza de las cosas.
9. La fantasía es una ficción de meras palabras sin ninguna realidad fundamental.
10. El ensueño es la condición psíquica de los estados mentales, hallándose ausentes todas las cosas materiales.
11. La memoria es la constante conservación, en imágenes mentales, de las cosas percibidas.

Lo primero que me parece interesante comentar es la palabra vidente que utiliza, esta es  comúnmente interpretada como alguien capaz de ver el futuro. En realidad lo único que hay es el presente y el vidente es “el observador” que es capaz de ampliar su perspectiva y unir los tres tiempos.

Ahora vamos a centrarnos en el sutra nº 9, al respecto en el mismo libro encontramos la aclaración siguiente: “El poder de la fantasía tiene dilatado espacio y alcance. La ambición, por medio de la cual el hombre traza en su mente una imagen de sí mismo, grande, rica, admirada, ante la que todos los demás de inclinan, revela una forma de fantasía.” Esta tendencia creo que queda clara. Esta actividad psíquica puede seguir proyectando la misma película en los sueños de contenidos subconscientes y subjetivos, mundo onírico al que hace referencia el sutra nº 10.
Las actividades psíquicas descritas en estos aforismos se relacionan entre si.
La idea de la memoria que se describe en el sutra nº 11 es la causa de esa repetición constante de proyectar nuestros deseos en ensueños y sueños. Esto por supuesto provoca la tendencia psíquica del raciocinio erróneo que explica en el sutra nº 8. Se puede aplicar el sutra nº 7 donde la idea de testimonio fidedigno es muy interesante y el observador es capaz de reflexionar y discernir buscando la relación entre la percepción interna y externa.

Ahora bien, ¿qué ocurre con la imaginación creativa? En tal caso la sustancia de las visiones es la misma, pero, el observador es capaz de ser consciente e interactuar con esa realidad desarrollando la capacidad de dialogar con los personajes a la vez que tiene un dialogo interno consigo mismo. Esto nos permite conocer el significado y concienciar el sentido que tienen. Ese testimonio fidedigno puede que se complemente apareciendo en la vigilia, no sólo como personas que hayan tenido la misma experiencia sino a través de hechos que ayudan a integrar la información de la que aprendemos. Si no hay enseñanza en la visualización, es fantasía, aunque de la fantasía podemos aprender mucho. Sobre todo a cuestionarnos.

Es importante poder darle la vuelta a muchos de los pensamientos que aparecen en la pantalla mental pero para eso requerimos primero darnos cuenta y luego hacer un esfuerzo por cambiar. Toda práctica tiene que tener un sentido, por ello voy a terminar esta entrada con los dos sutras que le siguen a los ya expuestos:

12. El dominio de estas actividades psíquicas se logra por medio del ejercicio acertado de la voluntad y dejando de ser indulgentes con nosotros mismos.
13. El apropiado uso de la voluntad es el firme esfuerzo de mantenerse en la vida espiritual.

2 comentarios:

J. C. dijo...

Excelente uso de la sabiduría del Sabio Patanjali para acercarse a comprender el funcionamiento de nuestra mente y como NO caer en la visión errónea de vivir esta existencia; además de nuestra conducta volitiva de no corrernos de nuestra vida espiritual.

Excelente texto y explicación.

Namasté querida Thiferet _()_

ANA dijo...

Hola Juan Carlos, buen apunte ese de NO CAER EN LA VISIÓN ERRÓNEA pena que para llegar a eso haya que seguir muchos espejismos para que luego se disuelvan. La intuición a veces nos permite discernir aunque no dejamos de ser ciegos y tengamos que acostumbrarnos a que nuestros pies sigan avanzando sin saber a donde van pero lo importante es saber donde estamos.

Namaste, Ana

Creative Commons License Obra de Ana Mª Jiménez està subjecta a una llicència.

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