"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

jueves, 15 de diciembre de 2011

EL VICTIMISMO DE LA TRISTEZA





Podemos estar tristes, nos sobran las razones en esta época de crisis.

La melancolía acompaña a la tristeza, nos atrapa en los recuerdos del pasado. Hay que intentar disolver las emociones que van ligadas a esas viejas formas de pensamiento. No aceptar que las cosas cambian alimenta la ansiedad por la imposibilidad de querer y no poder. Uno tiene que contar con lo que tiene a su disposición para utilizarlo de forma creativa.

La tristeza es un disco rallado que repite pensamientos negativos que cada vez nos resultan más pesados. 
A veces la muerte se impone más fuerte que nuestra voluntad y el duelo esta en la aceptación de ese cambio. Otras veces esa muerte va de dentro hacia afuera y puede que las cosas que antes nos hacían felices ya no nos aporten nada. La vida nos muestra un rostro desconocido, incógnito, oscuro y velado tras la impotencia de no saber que hacer y la contradicción que trae saber que eso tiene que pasar y quedarse atrás. Soltar, abrir la mano posesiva, dejar ir para que lo nuevo tenga espacio para entrar en la vida.

Muy posiblemente pase algún tiempo para que las nuevas lleguen, hay que estar atentos y las lágrimas en los ojos muchas veces no nos dejan aprovechar esos momentos. Cuando eso suceda habrá que enfrentarse a la prueba y arriesgarse a tirar los dados sobre el tablero del juego de la vida. Con suerte conseguiremos ser buenos jugadores, aunque eso no signifique siempre ganar y también tengamos que aprender a perder. Puede que suspendamos y nos cueste repetir curso hasta que nos demos cuenta. No importa, nadie es perfecto, así está bien. La expectativas siempre vienen acompañadas de la decepción, así que no es bueno exigirse demasiado cegados por las fantasías alejadas de la realidad.

Existe el peligro de que la tristeza nos convierta en victimas y que esa energía sea utilizada para justificar no hacer nada para cambiarlo. Nuestra propia visión nos aisla y separa, nos negamos a ver y por tanto no estamos alerta a los signos que nos indican la dirección de un nuevo camino. 

Después de sobrevivir tenemos la obligación de superarlo y seguir adelante, quizás otros necesiten de nuestro ejemplo. A veces en nuestro papel de víctimas somos coartados por nuestras propias limitaciones, abandonando la esperanza porque nos sentimos perdidos y terminamos obsesionados buscando una salida que no encontramos, en tales casos hay que entender que transitar por este proceso de dolor es necesario para transformarnos.

Cuando estamos mal, llega un punto en el que uno está cansado de si mismo, hay que ponerse en marcha, hacer algo para salir de ese pozo y no dejar que la apatía y la pereza nos atrapen en la muerte, la vida continúa. Hay que seguir viviendo con dignidad, seas lo que seas tengas lo que tengas. No más excusas.

La tristeza nos conecta con la soledad y transitar por el desierto nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos y a valorar lo que somos. Así que estar tristes tiene su sentido pero hay que intentar no quedarse atrapado y convertir el dolor en un sufrimiento.

Nuestra consciencia individual esta inmersa en las preocupaciones de la personalidad que intenta resolver una y otra vez, es el cuento de nunca acabar. Quizas nos demos cuenta de que este es el pan nuestro de cada día y a partir de ese momento esto deje de ser una razón para ser victimas de las situaciones que vivimos.

¿Que nos queda de toda la información que reciben nuestros sentidos? ¿Cuanto nos cuesta digerir una mala experiencia, que huella deja, cuando tiempo de duelo y lucha necesitamos para aceptar los cambios que una verdad trae?

Uno se cansa de estar triste, lo cierto es que es agotador. Hay que intentar superar la pena sin apego a los motivos que nos mantienen atados a ello. Intentar proyectarse en algo nuevo que renueve esa agua estancada, sentir el aire fresco en el rostro y desvíar la atención a otras cosas para permitirnos olvidar esos deseos insatisfechos y a veces caprichosos.

¿De donde surge la tristeza? Puede surgir de la mente que no es comprendida, que no se comprende… quizas del corazón que no es amado, que no se ama… de hecho toda emoción o sentimiento tiene una carga mental. Un amor cargado de sentimientos y emoción puede cegarnos pero estos también son la expresión del mismo. El primer principio hermético establece que todo es mente y el amor es pues la vida. Amor-sabiduría, mente-corazón son nuestros principios.

¿Qué es la verdad? Podemos ser cuestionados, cuestionar a los demás, cuestionarnos a nosotros mismos todos los principios que fundamentan la estructura del pensamiento. Cualquier tipo de organización y nuevo orden resulta una prueba que no olvidaremos porque nos reinicia en un nuevo nivel de conciencia.

Buscamos y buscamos respuestas fuera, en los demás, esperando que algo nos saque de la inercia, la duda y la parálisis hasta que nos damos cuenta de que las respuestas estan en nuestro interior que nadie puede decidir por nosotros ni nadie puede actuar mas que uno mismo, aunque el hecho de que se cuestionen nuestras ideas nos ayude a recapacitar, a pensar por nosotros mismos otras variantes, esa debería de ser la constante.
Esto no quiere decir que no necesitemos ayuda en determinados momentos o que no ayudemos a otros, el problema es la dependencia.

La responsabilidad radica en tomar decisiones y tomar las riendas del carro que nos mueve. Antes de preguntar a los demás, primero hacernos esas mismas preguntas a nosotros mismos y activar un dialogo interno, la reflexión, que nos ayuda a encontrar el punto de partida en el desarrollo del pensamiento de cualquier idea en la que basemos nuestros principios. Cambiar el punto donde se soporta nuestra seguridad, a esto le podríamos llamar “seguridad en uno mismo” reservandonos el derecho a equivocarnos para aprender, rectificar y cambiar. Cualquier giro del destino que haya podido poner boca abajo nuestra forma de entender la vida nos trae el conocimiento necesario para llegar a este punto, ahí esta contenida la experiencia, nuestra comprensión de la vida, la que podemos explicar de forma sencilla y directa sin enredarnos ni perdernos en los misteriosos laberintos del corazón y de la mente.

La verdad trasciende la individualidad, la conciencia esta por encima del bien y del mal y la felicidad deberia de ser la consecuencia y nuestra máxima.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Raúl Ortega dice:

Dicho todo esto rápido, dos son las claves para integrar el dolor de perder:

-Enfocarse hacia el futuro, sabiendo que la energía no puede destruirse, y que si algo que nos llenaba antaño de fuerza desaparece, su vacío atraerá a algo nuevo que tiene que venir. Esto no lo puede conseguir un ego que no comprende cómo funciona el río del destino. La gente que piensa, como la ciencia, que todo se produce por causa-consecuencia (que el pasado y el presente es la causa del futuro), vive aterrada en el vacío de su pérdida porque no puede entender cómo lo poco que atesoran ahora puede producir una riqueza en el futuro. Pero las cosas del karma y el dharma no funcionan así. El destino que quiere llenar la copa en el futuro es la causa de que la copa se vacíe en el presente. Muchas veces ocurre que la gente sufre por amor como aquel que llora por una manzana perdida sentado delante de un cesto lleno.

-Preocuparse menos de lo que uno quiere de la vida y más de lo que la vida quiere de uno. Esto significa saltar desde la conciencia puramente egoica a tratar de conectarse con Atman, el Self. Si perdemos un brazo, esa herida y ese dolor estarán siempre con nosotros, en el ego ordinario. Si permanecemos en esa conciencia, la pena nos acompañará siempre. Pero la superaremos si conectamos con otra conciencia, la que nos dice que lo más importante de esta vida son cosas que no podemos tocar con las manos. Fijémonos en que no hemos sanado la herida en sí, esa sigue ahí. Lo que hemos hecho es saltar a otro plano del ser donde la herida importa bastante menos. De este modo, mucha gente ha encontrado que su herida, su pérdida, ha sido justamente la base de su ganar, de su crecer. Lo que no quita para que, de vez en cuando, una lágrima nostálgica ruede por sus mejillas...

Todo esto es la enseñanza más profunda y más real de algo que llamamos cristianismo: "perder es ganar", con sus símbolos del dios herido. Es el Colgado del Tarot. Una enseñanza que hace mucho nuestra conciencia colectiva dejó de comprender. Hoy hasta en el mundo espiritual se ofrecen constantemente beneficios, y hay mucha gente que piensa que su dios la ha abandonado cuando la echan del trabajo o algo por el estilo. Así que aferrados al éxito, dejan pasar de largo lo que realmente el éxito es.

La autoestima es, en efecto, el fundamento de toda felicidad. El amor es la energía de vivir, y si no nos amamos a nosotros mismos la vida se paraliza. La cuestión es en qué basamos esa autoestima, sobre qué valores asentamos el valor que sentimos en nosotros mismos, la fe en nosotros mismos. Perder cosas no es tan importante cuando afianzamos la autoestima en el ser y no en el tener. Se puede soportar mucha humillación y mucha pobreza cuando conservas la fe en que sigues siendo un amado hijo de dios, es decir, en que no has perdido el camino de tu auténtico destino. Así como un soldado que entrega su vida en la batalla se siente orgulloso de sí mismo al hacerlo.

Miguel Schweiz dijo...

Ana, al llegar a esta época que va marcando pequeños ciclos, que llevan a un resumen, pues para mí ha sido una experiencia magnífica compartir tu sabiduría, tus ideas, tus gráficos, las reflexiones, en fin, todo.

Por lo tanto, gracias, muchas, por no abandonar, por seguir enriqueciendo a los demás y dándoles distintas perspectivas de vida.

Muchos y muchos besos.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Ana:
Paso a agradecerte tu visita y comentario en mi blog. Me dio mucho gusto que lo hicieras. Me has obligado con él a que vuelva a escribir algo para el blog, pues lo tengo muy abandonado. También he leído tus reflexiones y me gustan. Besitos:
Tadeo

Soy Odin dijo...

Es un placer leer todos los comentarios y experiencias. Gracias Ana Mª por haber guardado en esta isla, tanta sabiduría que presiento puede llegar a ayudarme a integrar parte de la mía...A las puertas del 2012...y cerrando círculos de un 2011, lleno de pérdidas, ganancias y despertares...aprovecho para darte las gracias por compartir la aventura del Ser y Pasar por la vida, consciente de que Existimos, y llega un momento en la vida, en que debemos responsabilizarnos de esa existencia. Espero que este re-encuentro sea un soplo de aire fresco a lo nuevo que nos espera. Seguro. Un abrazo, Odin.

Arcángel dijo...

¡Hola Ana!
Al reflexionar seriamente sobre este tema una se siente bastante humilde al constatar que muchas veces caemos en estas trampas porque son tan sutiles que al cabo del día hemos caído varias veces.Creo que esto sucede cuando estamos bajos de moral y sin darnos cuenta nos compadecemos y nos dejamos sumergir en un lodo que nos va atrapando y vamos cayendo lentamente es una muerte lenta a los sentidos donde la Fe en nosotros mismos pasa a ser un mar de dudas hasta que tocamos fondo y subimos hacia la superficie con la comprensión de que somos más fuertes o caemos y nos compadecemos y nos dejamos arrastrar por la marea de nuestra vida.Creo que en todas las pruebas nos conceden más bendiciones,porque no viene nada a nuestra vida que no sea para mejorar y ascender hacia lo que realmente tenemos que manifestar en nuestra realidad .

ANA dijo...

Hola a todos,
ARCANGEL: Bienvenida. Es una pena que para llegar a ser humildes tengamos que hundirnos en el lodo pero parece que el ser humano necesita darse cuenta de que muchas de las aspiraciones que tiene no tienen un buen fundamento ni le llevan a ningún lugar por eso se repite una y otra vez la escena de la Torre de Babel. Todo es más sencillo y ser sencillo es ser humilde.
RAUL: En el presente esta contenido el pasado y futuro. Causa y efecto, dharma y karma están más allá de los limites de nuestra consciencia por mas que intentemos comprender todos los hilos o el hilo del tejido universal, por eso el presente es infinitamente eterno, sin tiempo ni espacio, y ahí cabe todo. Gracias, la suerte de tu visita ha dejado huella con tu comentario.
MIGUEL: Gracias a ti por tu paciencia, por continuar animándome y acompañándome en todos los momentos. Muchos más besos para ti.
TADEO, sigo tu blog y también me gustan tus reflexiones, agradezco mucho la visita y tus comentarios. Como ves también estoy por reactivarme para continuar compartiendo.
SOY ODIN: La integración es uno de los aspectos importantes del proceso, es el momento en que algo que se resistía porque aparentemente era contrario y no se aceptaba se hace de uno, se ensambla y la comprensión nos permite agradecer todos estos cambios que nos hacen ir y venir, marearnos en círculos y perdernos en los laberintos... pero vale la pena, si :)

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