"Para unos no había más que noche y tinieblas; para otros, la noche estaba iluminada." Éxodo, 14,20.

miércoles, 25 de agosto de 2010

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA (1ª PARTE)


Antes de abordar este amplio y complejo tema en detalle hay que entender lo que representa este proceso, un proceso de muerte dentro de la vasija, de repliegue sobre uno mismo, de oscurecimiento… simbólicamente un útero que gesta un nuevo nacimiento.

¿Qué muere y que nace? …Muere lo viejo que se confronta con lo nuevo. Este proceso de adaptación es lo que dura “esta noche que no acaba”. Puede ser corto o largo, eso depende tanto de los aspectos que están en juego y la importancia de los mismos, como de nuestra manera de integrarlos.

El renacer del alma significa emprender una nueva forma de vida cuando ya nos habíamos adaptado a la antigua” Thomas Moore, Las Noches Oscuras del Alma.

Esta noche se repite a lo largo de nuestra existencia, de forma mas o menos intensa porque en cada etapa de la vida necesitamos comprender el sentido de todo lo que hemos hecho hasta ese momento, y esto solo ocurre cuando perdemos el sentido de nuestra vida. El sentido de la vida es lo que nos mantiene conectados a nuestra razón de ser y cuando algo mueve esos cimientos, el sentido y la razón de ser tienen una nueva dirección que hay que encontrar y realizar.

Este proceso empieza con

una crisis, algo que nos impacta y que rompe por dentro y por fuera.

Le sigue de cerca el deseo y el anhelo de avanzar, el daimon, aquí se inicia el conflicto, es un periodo de indecisión y lucha. Tenemos que escuchar esa voz silenciosa que nos llama y encontrar la manera de satisfacerla, sino puede llegar a consumirnos.

Tras el diablo, la muerte, el cadáver como el espacio liminal de la transición, el estado de testigo que observa todo lo que ocurre alrededor y permite que los cambios se manifiesten sin interferir, es la revelación previa que muestra la dirección de la nueva vida.

La templanza convierte el agua en vino, capaz de transmutar el veneno en el antídoto que sane al alma. Pero para que se produzca este intercambio de energía entre lo externo e interno y establecer una conexión permanente esa nueva consciencia requiere un trabajo de los diferentes aspectos que conforman el alma. El colgado, La Rueda, La Justicia, El Ermitaño y la Fuerza son algunos de los aspectos arquetipicos que rodean a este canal central capaz de elevar lo inferior y hacer descender lo superior.

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2 comentarios:

J. C. dijo...

Ana:
Que impresionante descripción de las vivencias que el hombre enfrenta en su cotidianeidad (en su interioridad), y lo que debe sortear para lograr ser más sabio.
En principio escribo esto porque me identifico con el post. y lo antes dicho es lo que interpreto.

Muy bueno. Gracias.

Te saludo con las manos juntas.

Ana dijo...

Juan Carlos.

Cada vez que este proceso se repite la vivencia es mas consciente, aunque mas sutil y profunda su enseñanza.

Curiosamente este proceso te hace sentir completamente ignorante para terminar (supuestamente) mas sabio.

Gracias por tu comentario.
Un abrazo

Creative Commons License Obra de Ana Mª Jiménez està subjecta a una llicència.

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