EL VENENO SE TRANSFORMA EN LA GARGANTA
Reconozcamos las relaciones como punto de partida para
cualquier tipo de iniciación interior, bien sea porque renuncias a ellas o
porque tienes que integrarlas. Las pasiones y el amor son parte de la vía y se
trabajan externa como internamente. Para el taoísmo la novia o la mujer era a
veces denominada “enemigo” y tiene sentido verlo de esta manera si consideramos
la influencia del animus/anima o el juego de
las proyecciones que en cualquier
pareja surge en un momento u otro.

Esta red de relaciones no solo es para amantes, incluye amigos,
familia, con los animales, las plantas, la tierra, la humanidad… en última
instancia se trata de la relación y conexión que establecemos con lo que
sentimos como separado de nosotros. En
los cuentos reconocemos a la conciencia dormida en la bella durmiente o Blancanieves,
envenenadas con una aguja y una manzana. Para identificar en nosotros esta
sustancia que nos adormece en la ignorancia, inconsciencia y autoengaño tendríamos
que observar nuestras frustraciones, heridas abiertas, odios y rencores, darnos
cuenta de la huella que ha dejado cada experiencia de dolor que a veces la vida
conlleva.
El veneno dulce colorea de luces la mirada del amante llenándola
de fantasías, viene de un amor que lleva
al alma a enfrentarse con el ego ascendente y la ilusión de lo que cree ser y
es el mundo. El amargo veneno es el apego
por el cadáver del amor, donde el ego descendente se enfrenta al vacío y la
soledad, tanto da ego con moral alta…ego con moral baja. También podríamos
distinguir entre el veneno que ahoga y el que quema, uno va hacia dentro y el
otro, hacia fuera, el primero es un silencio que grita y el segundo es una voz que no calla… De los
que se suicidan acompañados de estados depresivos o de los que matan movidos por
la ira ;)
En la alquimia se describen tres grandes procesos: Nigredo,
Albedo y Rubedo. En la obra al rojo se hay un proceso delicado que consiste en
transmutar el veneno en el antídoto, convertir al sufrimiento de vivir en exaltación
y alegría por la vida. Parece que envenenarse forma parte del proceso para el despertar
del hombre y aparece cuando la luz de la conciencia ilumina la verdad del Ser.

De la mitología hindú nos llega una de las historia de Shiva
que le dio el nombre de Nilakantha
Señor de la Garganta Azul. En este mito
se cuenta que los Dioses tomaron a la serpiente Vasuki para batir el mar y
extraer la ambrosía, la serpiente mareada vomitó un veneno que Shiva bebió para
salvar al mundo. En ese momento Parvati sujeto la parte inferior de la garganta
de Shiva para que no bajara al estómago
y no le perjudicara a sí mismo, al mismo tiempo Indra presiono en la parte
superior del cuello para que no subiera volviendo a salir y perjudicar a los
demás. Al quedarse el veneno retenido,
le quedó la garganta marcada de azul.
Shiva es un dios que
representa la transformación creativa del universo, bajo el aspecto de Rudra
tiene la capacidad de diluir los obstáculos creados por el karma negativo. Otro de los aspectos de este dios ígneo es la
del Viejo Shiva, símbolo de la destrucción de cada gran ciclo. Se le representa
con el cuerpo completamente cubierto por cenizas blancas y así es como debemos meditar
sobre su imagen para apartar el miedo. Debajo de la capa de cenizas, su cuerpo no
es azul sino rojo de lágrimas y rabia.
Los colores nos indican algo en los procesos internos, son
relevantes cuando aparecen en sueños e igual que en la alquimia con la obra al
negro, blanco y rojo, en cada vía tienen su lugar e importancia.
En compensación a este aspecto tan destructivo de Shiva, hay
otras imágenes del mismo en color azul que nos muestran el camino de cómo vivir
en el mundo con desapego de forma pacífica y benevolente. Un cambio significativo del rojo al azul, un
azul que suele ser el habitual a la hora de representar a esta deidad.
Esta vibración azul de Shiva guarda relación con la luz fría
que algunos libros de esoterismo hablan y tiene la característica de ser
benefactora porque en cada encrucijada de la vida aparecen guías que ofrecen
advertencias o inspiración. La templanza a través del fuego y el agua convierte
al veneno en el antídoto, nos enseña el uso de la espada, la daga y todo lo que
se clava para que la sangre de la vida fluya vitalizándonos, motivándonos en
tiempos de dificultad. Esta es la tierra que después de quemada vuelve a ser fértil,
el hombre renacido y purificado capaz de entrar en una cueva vacía y
convertirse en un cuerpo de luz que alumbre su propio camino y vuelta a la
materia sin olvidar al espíritu.
Este proceso que concentra y dirige la energía es un puntal,
el bastón en el que el hombre se apoya para curar sus males comprendiendo el
origen de los mismos.
El bastón curativo de Esculapio aparece en el sendero 25 del
árbol de la vida y junto a los senderos, 26,24 y 13 conforman el proceso la
Noche oscura del alma. En este tramo del camino las almas son templadas por las
pruebas que preparan al alma para ascender a las regiones superiores. El símbolo
del bastón es usado para curarse de la picadura de una serpiente que en el
sendero 26 aparece como la tentación, en el 24 cambia de piel y en el 13 nos enfrenta
al abismo.
Mitológicamente Esculapio o Asclepio para los Romanos, era
el dios de la medicina famoso por curar a enfermos e incluso resucitar a los
muertos. Este don de vida lo tenía gracias a unas gotas de la sangre de las
venas del lado izquierdo de Medusa. Esta sangre se la dio Atenea, a su vez,
está, utilizaba la sangre del lado contrario de medusa para todo lo opuesto,
dar la muerte. En el sendero 25 la energía superior e inferior fluyen complementándose
y el hombre se apoya en sus aspiraciones hacia lo superior para sanar su alma y
despejar el camino. La nueva vida que representa la puerta de este sendero con
la carta de la templanza es una reconciliación y renovación de las ideas.
Este proceso que pone a prueba nuestra voluntad es la
sustancia de la varita mágica que el mago se hace para sí mismo. En la carta
del Mago, este símbolo representa el hombre perfectamente realizado usando la
fuerza para el bien común. Su obra es la Voluntad de lo infinito.
Así pues el símbolo del puente en la garganta está
relacionado con el bastón en el que nos apoyamos para salir del engaño y seguir
el camino de la verdad. La verdad es la luz de la conciencia que desciende a
través de la intuición sin ser cuestionada ni filtrada por la razón. Una verdad
que buena o mala es aceptada e integrada, a la que nos adaptamos comprendiendo
la naturaleza de su auténtica expresión. Una verdad que encierra un misterio,
el misterio de lo insondable presente y aun por manifestar.
La verdad es una confianza ciega en la incerteza que nos da el valor para continuar el camino de unión del alma y espíritu. La verdad es el veneno y el antídoto, es el conocimiento que la serpiente revela y la conciencia que se transforma.
La verdad es una confianza ciega en la incerteza que nos da el valor para continuar el camino de unión del alma y espíritu. La verdad es el veneno y el antídoto, es el conocimiento que la serpiente revela y la conciencia que se transforma.
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